EL DECLIVE DE LA CARRERA PROFESIONAL


 Todo comienza con un "¿qué quieres ser cuando seas grande?". Y se te ocurren los trabajos más honorarios, heroicos y algunos hasta no tan bien pagados, como bombero, piloto aviador, músico, bailarín, pintor, etc.

Luego creces y empiezas a ver que se necesitan recursos para vivir, o incluso para sobrevivir; ¡DINERO! Entonces las ideas cambian, y comienzas a pensar en ser doctor, abogado, contador, arquitecto, ingeniero, porque el sistema te lo dicta. Y, ¿cómo no? Si el sistema está hecho para proveer contadores, abogados, etc. 

Las instituciones públicas están creadas para formar trabajadores y tener una fuerza laboral "preparada" para la industria y el comercio. Las instituciones privadas fueron creadas para formar empresarios y entonces, los hijos de los empresarios les enseñen a manejar los negocios. No es un tabú, eso es una verdad mundialmente aceptada.

Finalmente, te decides a ser Contador Público (es solo un ejemplo). Como puedes tener la habilidad en las instituciones públicas, con una formación previa de Técnico en Contabilidad, para la edad de 18 años ya puedes ser auxiliar contable. Luego estudias para Contador Público, pero mientras tanto puedes seguir (o tienes que) seguir trabajando. Eso te da la experiencia para poder crecer en el organigrama de la empresa privada (o pública si tienes palancas), y continuar intentando destacar. 

Terminando la carrera, ¿qué es lo que sigue? ¡El inglés! ¡Estudia inglés! porque eso te abrirá oportunidades. Y entonces te avientas año y medio para medio masticarlo, porque en las instituciones privadas enseñan a los niños a estudiar inglés desde el kínder. En las públicas no. ¿Por qué? Porque así está diseñado el sistema. No necesitas inglés para ser obrero, ni para trabajar en el gobierno, ni para trabajar en mandos medios, pues no estarás en contacto con nadie que hable otro idioma (excepto en el Instituto Nacional de Migración, donde llegan los extranjeros a solicitar documentos de estadía en el país). Pero con un esfuercito y dinerito destinado a tu educación, estudias inglés. En efecto, te da otra perspectiva y mejores oportunidades de trabajo.

Entonces sigues creciendo, paso a paso, dos tres años, y puedes desarrollar "habilidades blandas". No solo lo que sabes hacer como Contador o como Financiero. Te das cuenta, que NEGOCIACIÓN, una habilidad blanda o softs skill, te abre otras puertas. La COMUNICACIÓN EFECTIVA, la INTELIGENCIA EMOCIONAL, la INTEILIGENCIA SOCIAL, son todavía más importantes que las habilidades duras o hard skills. Te puedes mover entre áreas y hacerte VENDEDOR. ¡Imagínate, un Contador Vendedor, ¡o un Vendedor Financiero! Y entonces te vas a Ventas.

Irte a ventas sin experiencia en ventas, es como subirte a un ring de boxeo si saber boxear. Pero bueno, si ya tuviste la experiencia de estudiar en una escuela pública, así como boxeador, aprendes a dar golpes y defenderte. Aprendes que es un Jab, un Cross, un Hook, pero sobre la marcha. Y aunque no te vuelvas un campeón, al menos puedes mantenerte en el ring y ganar algunas peleas y perder otras. Pero, como no eres campeón, en ventas ya no eres bienvenido... Por lo menos no en esa empresa.

No eres campeón, pero puedes serlo. Tendrás que volver a empezar. Ahora en otra empresa. Si, debes saber vender, porque debes venderte a ti mismo. a los 30-35, todavía estás in crescendo, vas cuesta arriba. Con la preparación, el networking, las habilidades blandas, y el hambre de seguir creciendo, consigues el siguiente empleo, aunque fuera 8 meses después de estar desempleado. En otro blogg hablaremos de como estar preparado por si algo así te pasa. 

Ahora sí, es tiempo de estudiar una maestría. Antes de los 40, cuando todavía tienes suficiente capacidad en el disco duro para aprovechar, pero, sobre todo para aportar. Una maestría no se estudia, se comparte. No es un grado donde solo vayas a absorber conocimiento, también vas a compartirlo con los colegas que se retroalimentan y se nutren mutuamente de conocimiento y experiencia, pero basados en metodología científica que permite aprender conceptos nuevos y sobre todo, como aplicarlos en el campo práctico.

Después de los 40 vienen cambios importantes. Ya debes estar perfilado para posiciones de gran responsabilidad. ¡Si no lo estás, apresúrate! Porque viene una montaña rusa. Subes, bajas, estrepitosamente, de manera que, si te quedas abajo, y sin impulso, te costará mucho, mucho esfuerzo subir, si te quedas arriba, te costará sangre, sudor y lágrimas mantenerte, porque atrás viene otra generación con voracidad a buscar tu puesto. Lo peor de todo es que tienes que prepararlos para sustituirte, porque tal vez somos indispensables, pero no imprescindibles. 

Luego viene el declive... A partir de los 50 eres altamente vulnerable. Si prescinden de ti, el mercado laboral ya no está para los 50 añeros. Sientes que te tienes que aferrar con uñas y dientes a tu puesto. No quieres ser desempleado más allá de los 50. Si lo logras, felicidades. Los reclutadores están en la línea frontal, y tienen perfiles que cubrir, y los perfiles vienen específicamente la edad y el sexo. Menor 49 años, menor a 50 años, dice el perfil a cubrir. Asumen que de 50 en adelante no son capaces de adaptarse y prefieren tomar candidatos con mayor energía y dinamismo, con la misma o menos experiencia que la de mayores de 50.

En mi particular opinión, para que el declive no te sorprenda, te recomiendo:

1. Ahorra, Invierte y Genera. En los 30 y los 40 ahorra y genera ideas de negocio, para que iniciando los 50, al menos, puedas tener iniciando una idea de negocio y sea tu paracaídas.

2. Invierte en bienes raíces. Está bien invertir en casa o departamento, pero la renta se irá invirtiendo en el mantenimiento de la casa. Te sugiero que inviertas en locales comerciales o mini-bodegas, además de la plusvalía, el mantenimiento es menor porque lo mantienen para poder funcionar. Calcula cuantos locales necesitas para que una vez llegado los 55 puedas contar con el sustituto de tu sueldo y un poco más. Esto te dará más que cualquier plan de pensiones que puedas contratar.

3. La multiplicidad te hará abundante. Si piensas en un negocio que te auto-emplee, difícil será expandirte. Piensa en una idea de negocio que se pueda sistematizar y se multiplique, porque una sola unidad no te dará lo suficiente, pero varios puntos y que se vayan multiplicando, es lo que te dará el crecimiento. Ejemplo: Máquinas expendedoras, Purificadoras de agua, Autolavados, Tiendas de conveniencia, etc.

De esta forma, el declive de tu carrera, puede ser el inicio de tu mejor era productiva.

Nota: No todas las historias son iguales. Conocí personalidades que a los 35 ya eran Directores de primer nivel, otros que a los 39 ya eran directores generales, pero también conozco quienes a los 55 no pueden colocarse nuevamente en el mercado laboral. En fin, cada uno recorre su propio camino, y la carrera es contra uno mismo, no contra los demás.



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